Foodman CPAs and Advisors

La nueva frontera del riesgo cripto: Intercambios anidados, secreto offshore y los límites de la supervisión AML 

Durante años, se alentó a consejos de administración y altos ejecutivos a considerar la tecnología blockchain  como un avance en materia de transparencia. Las transacciones podían rastrearse.

La titularidad parecía más fácil de identificar. La supervisión parecía más accesible. 

Esa suposición hoy está bajo presión. 

Una parte creciente del riesgo asociado a los activos digitales no se encuentra en la cadena de bloques. Surge de la forma en que se estructuran los exchanges, de cómo se superponen los servicios y de cómo se distribuyen las responsabilidades entre distintas jurisdicciones. Los exchanges anidados y las entidades corporativas offshore han reintroducido formas conocidas de opacidad, incluso cuando la tecnología subyacente ha evolucionado. 

Para la alta dirección, este cambio tiene implicaciones directas en materia de gobernanza. 

El secreto offshore, rediseñado para los mercados digitales

En las finanzas tradicionales, la opacidad se generaba mediante sociedades pantalla,  estructuras con testaferros y jurisdicciones con supervisión limitada. Los mercados de activos digitales han adaptado estos mismos conceptos. El uso de exchanges anidados,  servicios de marca blanca y acceso intermediado a la liquidez cumple hoy una función similar. 

El exchange que aparenta estar regulado no siempre es la entidad que incorpora clientes, controla billeteras o ejecuta las operaciones. Esas funciones pueden encontrarse en otra capa, a menudo en jurisdicciones con menor alcance supervisor. 

Como resultado, la responsabilidad se fragmenta. La claridad jurisdiccional se debilita. El riesgo se redistribuye sin desaparecer. 

Intercambios anidados y desafíos para la supervisión AML

Las estructuras de exchanges anidados son habituales y, en muchos casos, permitidas. Esa normalización explica su rápida expansión. 

Plataformas más pequeñas pueden acceder a infraestructura y liquidez operando a través de intercambios de mayor tamaño. Las responsabilidades de cumplimiento suelen dividirse entre entidades, con la presunción  de que la otra parte cubre los controles clave. 

Desde una perspectiva de gobernanza, aparecen patrones recurrentes. La verificación de identidad  puede producirse fuera del control directo de la plataforma que ejecuta y custodia las operaciones. Los sistemas de monitoreo se basan en supuestos difíciles de validar en la práctica.

Los procesos de escalamiento se vuelven difusos cuando las actividades atraviesan múltiples entidades y autoridades regulatorias. 

El análisis blockchain permite rastrear transacciones. No resuelve la atribución de responsabilidades. 

Cuando el cumplimiento no equivale a control efectivo

Los exchanges grandes y reconocidos suelen considerarse contrapartes de menor riesgo. En la práctica,  el panorama es más complejo. 

Muchos marcos de gestión de terceros fueron diseñados para proveedores con estructuras legales estables y límites operativos claros. La infraestructura de los mercados cripto es modular, estratificada y flexible  por naturaleza. 

Como consecuencia, puede existir cumplimiento a nivel de entidad mientras persisten riesgos materiales a nivel del ecosistema. Cuando surgen problemas, las instituciones descubren que sus modelos de supervisión  no reflejan cómo se prestan realmente los servicios. 

Supervisión regulatoria desigual entre regiones

Las diferencias jurisdiccionales amplifican estos desafíos. 

Algunas jurisdicciones offshore continúan priorizando el registro sobre la supervisión efectiva. El grado de madurez regulatoria en la Unión Europea y en partes de APAC varía,  especialmente en capacidad de ejecución y coordinación transfronteriza. 

Una marca global o una plataforma reconocida no garantizan una supervisión uniforme. Las instituciones que parten de esa premisa suelen identificar sus límites solo cuando un incidente escala. 

Dirección regulatoria y expectativas supervisoras

La atención regulatoria avanza hacia una mayor transparencia en la titularidad real, una mayor responsabilidad de los intermediarios y una atribución más clara de responsabilidades en los ecosistemas cripto. 

Las iniciativas de reporte de la OCDE, las directrices del GAFI y la actividad de supervisión  en Estados Unidos  apuntan en la misma dirección. La tolerancia frente a estructuras opacas se reduce,  incluso cuando la complejidad del mercado aumenta. 

Las expectativas evolucionan, y pueden cambiar con rapidez cuando se alinean las prioridades supervisoras. 

Subestimaciones habituales en materia de gobernanza

Ciertos errores de apreciación aparecen con frecuencia en los debates de consejos y comités de auditoría. 

La visibilidad en la cadena de bloques suele confundirse con supervisión efectiva.

La responsabilidad entre entidades superpuestas se asume, en lugar de definirse explícitamente. El riesgo reputacional se subestima, especialmente cuando los relatos públicos y regulatorios eliminan maticesentre plataformas e intermediarios. 

Cuando se producen pérdidas, la complejidad ofrece poca protección. 

Mirando hacia adelante

La exposición a activos digitales se ha convertido en un tema permanente de gobernanza para muchas instituciones. La cuestión pendiente es si los marcos de supervisión reflejan con precisión dónde se concentra hoy el riesgo. 

Las estructuras anidadas y la opacidad offshore no eliminan la transparencia. La desplazan. La atención de la alta dirección debe desplazarse en consecuencia. 

Para familias e inversores privados, estas estructuras suelen hacerse visibles solo después de que los fondos han transitado por múltiples plataformas y jurisdicciones, reduciendo las posibilidades de recuperación y  complicando las acciones legales. 

La forma en que las instituciones definan la responsabilidad dentro de sus relaciones cripto condicionará su perfil de riesgo mucho más allá del ámbito de los activos digitales.