Por Stanley Foodman
La supervisión fiscal global está entrando en una nueva etapa. El ciclo 2025–2026 introduce nuevas disposiciones tributarias en EE. UU., mayores exigencias de precisión de datos bajo CRS 3.0 y CARF, y un renovado énfasis en la gobernanza a medida que los reguladores coordinan sus esfuerzos a través de jurisdicciones. Las instituciones, family offices y asesores necesitarán estructuras más claras y una gestión integral del riesgo para mantenerse por delante.
En el 42° Simposio Internacional sobre Delitos Económicos en Cambridge, Reino Unido, un mensaje se repitió de forma consistente entre reguladores, investigadores y profesionales internacionales:
La supervisión fiscal ahora es global, coordinada y basada en datos.
La próxima temporada fiscal favorecerá a las instituciones que se preparen con anticipación y que unifiquen la gobernanza entre sus funciones fiscales, de reporte y de cumplimiento.
A continuación, se presentan las cinco áreas de preparación que los clientes globales deben priorizar desde ahora.
1. Prepararse para múltiples escenarios vinculados al TCJA y aclarar las exposiciones de 2025
La legislación reciente hizo permanentes las tasas del impuesto sobre la renta individual establecidas por el TCJA, pero varios elementos relacionados y disposiciones estructurales continúan generando retos de planificación para 2025 y los años siguientes.
Los umbrales de sucesiones y donaciones, la interacción de deducciones para entidades “pass-through”, las reglas de limitación de deducciones detalladas y la alineación con créditos fiscales extranjeros siguen siendo áreas en las que podrían producirse ajustes en el futuro. Los hogares con activos globales y las estructuras transfronterizas deben modelar diferentes escenarios para tomar decisiones informadas sobre distribuciones, inversiones y planificación estructural.
La planificación temprana es especialmente importante para los clientes con obligaciones en varias jurisdicciones.
2. Comprender cómo las nuevas deducciones de 2025 pueden generar riesgos transfronterizos
Varias disposiciones nuevas o ampliadas entrarán en vigor en 2025. Aunque parecen sencillas, requieren cumplir condiciones técnicas, están sujetas a límites basados en MAGI y demandan documentación precisa que puede generar desafíos para los clientes globales:
- El aumento del límite SALT
- La ampliación de la deducción por intereses de préstamos para automóviles (nuevos requisitos de ensamblaje en EE. UU. y prioridad de garantía)
- Nuevos umbrales del AMT
- La nueva deducción para personas mayores
- Deducciones federales del impuesto sobre la renta para ciertos ingresos por propinas y horas extra (aun sujetos a FICA y, por lo general, a impuestos estatales)
Para familias multinacionales, estas deducciones pueden entrar en conflicto con el cálculo de créditos fiscales extranjeros o generar desajustes de tiempo entre los períodos de reporte de EE. UU. y de otras jurisdicciones. Los asesores deben evaluar el perfil global de cada cliente y confirmar que la documentación cumpla con los estándares de auditoría.
3. Alinear los sistemas con CRS 3.0 y CARF antes del inicio del período de reporte
CRS 3.0 y CARF elevan las expectativas en materia de claridad, clasificación e integridad de datos en instituciones, family offices y proveedores de servicios que administran estructuras transfronterizas. Estos estándares exigen:
- Clasificación precisa de ingresos
- Validación y alineación mejorada de esquemas XML
- Coherencia entre FATCA, reportes domésticos y reportes de activos digitales
- Gobernanza sólida sobre los datos desde la incorporación del cliente hasta la transmisión
La falta de alineación entre las declaraciones fiscales de EE. UU. y los reportes bajo CRS o CARF será un punto de riesgo significativo en 2026. Las instituciones deberían comenzar a mapear la información hacia una taxonomía unificada y fortalecer sus controles desde ahora.
4. Vigilar los cambios en umbrales que pueden activar nuevas obligaciones de reporte
La exposición fiscal global depende cada vez más de reglas basadas en umbrales y clasificación. Incluso cambios menores pueden crear o eliminar obligaciones de reporte. Las áreas que requieren atención incluyen:
- Reporte de beneficiarios finales bajo la Corporate Transparency Act (CTA)
- Reporte de fideicomisos extranjeros y activos fuera de EE. UU.
- Cálculos de GILTI y PFIC
- Obligaciones de retención transfronteriza
- Reglas actualizadas de los formularios 1099-K y 1099
Las instituciones deben revisar las estructuras de sus clientes con antelación y confirmar la coherencia entre las declaraciones de EE. UU., los resultados de CRS 3.0 y las clasificaciones CARF para evitar inconsistencias entre marcos regulatorios.
5. Fortalecer la gobernanza como indicador central de preparación fiscal para 2026
La gobernanza está emergiendo como el principal criterio utilizado por los reguladores para evaluar la supervisión fiscal global. Los reguladores buscan coordinación, no procesos aislados de impuestos, reportes y cumplimiento. Lo que importa ahora es que una institución pueda demostrar cómo se conectan sus declaraciones, cómo se verifica la información y cómo se concilia entre jurisdicciones.
Por qué esto importa para 2026
La próxima temporada fiscal exigirá:
- Supervisión integrada entre impuestos, cumplimiento y reportes
- Arquitecturas de datos confiables que respalden la transparencia global
- Planificación proactiva ante posibles ajustes vinculados al TCJA
- Gobernanza sólida que demuestre ejecución de controles
Las organizaciones que comiencen temprano reducirán la presión más adelante y estarán mejor posicionadas para enfrentar riesgos multijurisdiccionales.
Si necesita orientación adaptada a su perfil fiscal o de reporte global, puede comunicarse con nuestra oficina a través de info@foodmanpa.com
